Así es la vida de la Jefa de Azafatas de un yate de lujo

¡Hola chicos!

¿Cómo es la vida de la (pobre) Jefa de Azafatas de un yate de lujo?

Al leer eso de “pobre” muchos estaréis pensando que no puede haber nada tan malo que nuble el día de esta Jefa de Azafatas.

Trabaja en un inmenso y precioso yate en una isla paradisíaca a 30 grados de temperatura en Diciembre, mientras vosotros os estáis helando en España, pues…¡nada más lejos de la realidad!

Seguramente, y sobretodo si es Diciembre, es decir, Navidad, esa pobre Jefa de Azafatas estará trabajando 18 horas al día para tenerlo todo listo ante la llegada de sus huéspedes.

Navidad es una de las épocas del año preferida por los billonarios para pasar en un yate, con la consiguiente depresión de sus tripulantes por no poder pasar las fiestas con sus familias.

Limpieza, provisiones, decoración, música, flores…ayyyyyy ¡las flores!

¿¡Cómo no hablaros de las dichosas flores!?

Os parecerá una tontería pero ¡las flores son la cruz de la existencia de todas las Jefas de Azafatas del mundo!

Sé que es muy poco probable, pero si alguna Jefa de Azafatas me está leyendo, que por favor me apoye en esto porque ¡seguro que estás asintiendo con la cabeza ahora mismo!

Dependiendo del tipo de yate en que trabajemos (podéis recordar los diferentes tipos de yates que existen en este post) y del tipo de huéspedes que tengamos a bordo, será la Jefa de Azafatas la que elija los arreglos florales o será la dueña del yate la que le diga qué flores le gustan, qué tipo de arreglos, qué estilo, colores etc etc…

Yo, si os digo la verdad, prefería mil veces el último caso.

De esa manera no tenía que “partirme” la cabeza pensando en las dichosas flores, le decía al florista los gustos de la señora y ellos se encargaban de todo.

Resuelto el problema de colores, estilos etc, ahora tenemos otro problema aún más grande: conservarlas frescas durante un viaje estándar de, digamos 8-10 días, a una temperatura de 40 grados, expuestas al aire, salitre y demás condiciones climatológicas…

Además, seguramente la dueña del yate no tenía mucha idea en el momento que decidió que sus flores favoritas son los Lilis (a todas les gustan los Lilis), de que éstos son flores de interior.

Los Lilis no toleran nada bien el calor, el aire, el salitre del mar, llenan la cubierta de polen (con el consiguiente enfado de vuestros compañeros los guapísimos Marineros) y ¡tantas otras cosas!

Es decir, nos hemos gastado una media de 3.000 euros en flores rezando para que llegasen al final del viaje vivas y no han sobrevivido ni al tercer día.

Esto se traduce en un monumental enfado del Capitán por hacerle pagar esos arreglos tan caros “para nada”. Hombres…

¡Tenemos suerte de que no nos despida por no saber conservar las flores frescas!

Eso de explicarle a un Capitán que hay flores de interior, de exterior etc etc y que os escuche y se apiade de vosotras, simplemente, no va a pasar…

Es decir, gracias a las dichosas flores, la Jefa de Azafatas es ahora la tripulante más odiada del yate.

Principlamente por los miembros masculinos de la tripulación, pero también por las Azafatas por hacerles regar los arreglos sin que sirva para nada porque se mueren de todas formas.

Y ahora que ya tenemos todo listo para la llegada de los huéspedes…¿Quieres saber cuál es el próximo reto al que la Jefa de Azafatas se enfrenta?

No te pierdas el próximo post y conocerás el significado literal de las palabras ¡ROCK AND ROLL!

¿Tú también quieres llegar a ser Jefa de Azafatas de un yate de lujo? ¡Visita www.starfishcrew.com y pídeme tu primera sesión de asesoramiento gratuíta!

Estaré encantada de ayudarte.

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